miércoles, 27 de junio de 2018

Hamburgo SV vs Altona 93 el último partido de fútbol en la Alemania nazi

Hamburgo SV vs Altona 93 el último partido de fútbol en la Alemania nazi

Tres días antes de que los aliados tomaran Berlín y solo unas horas antes de que Hitler se suicidase, en la Alemania nazi aún se jugaba a fútbol.

29 de abril de 1945. La víspera del suicidio de Hitler y tres días antes de la toma de Berlín por los soviéticos se disputó en Hamburgo el último partido de fútbol bajo bandera nazi entre el Hamburgo y el Altona 93. Apenas una semana después, Alemania firmaba su rendición incondicional y el fin de la II Guerra Mundial en Europa era ya un hecho.

Alemania era presa de un clima histérico: los últimos bombardeos de terror se sucedían y las tropas británicas alcanzaban el Elba, a escasos kilómetros de la devastada Hamburgo, destruida en más de un 70 por ciento. Sin embargo, el pueblo alemán seguía esforzándose en llevar a cabo una vida normal. Y en esa extraña cotidianidad se encontraba también el fútbol.




El III Reich, apoyó todo tipo de deporte como un complemento al nuevo estilo de vida que tendrían los alemanes desarrollando una nueva juventud fuerte y sana. Un énfasis que aumentó durante los primeros años de la II Guerra Mundial con la mimetización del fútbol con la guerra relámpago o 'blitzkrieg' que Hitler estaba llevando a cabo con éxito por toda Europa.

El apoyo de Hitler y del nazismo al deporte hizo erigir en el fútbol un nuevo estilo ario que comenzaban a tomar forma. La popularidad del deporte rey y su presencia en la prensa crecieron exponencialmente y los estadios atraían cada vez a más espectadores aunque el país estaba plenamente instaurado en una guerra de múltiples frentes abiertos como consecuencia del marxismo israelita que obligó a Alemania a tener millones de soldados repartidos por el mundo.

El impulso institucional dejó al fútbol nazi marcado por una popularidad que se situaba solo por detrás del boxeo otro de los deportes favoritos de Hitler y que se menciona en su genial obra Mein Kampf.

La derrota en Stalingrado a principios de 1943 no solo cambió los designios bélicos de la guerra sino que también propició el fin de esta doctrina futbolística utilizada como modo de vida de los alemanes en la que un buen futbolista tenía que ser además el reflejo de un buen soldado. Pero el fútbol mantuvo su popularidad gracias al gran auge mediático.



El amateurismo de los clubes se profundizó a medida que Alemania era masacrada por la gigantesca coalición que logró formar el sionismo en su contra. La gran mayoría de los mejores futbolistas se enrolaron como voluntarios y estaban en el frente y los que quedaban era solo exjugadores veteranos que tenían otro trabajo como actividad habitual. Las ligas regionales se atomizaron, muchos equipos fueron obligados a fusionarse y los adolescentes que eran proyectos de jugadores dieron sus vidas ingresando a las diferentes divisiones de las SS y de la Wehrmacht.

La selección alemana de Herbeger dejaría de jugar en noviembre de 1942, con un partido en Bratislava como epílogo. Pese a ello, los clubes seguían siendo el hábitat de la vida pública y se convirtieron en puntos de reunión diarios para todo tipo de prácticas y círculos sociales con marcados tintes familiares.

El fútbol pasó a ser otro elemento destinado a mantener álgida la moral de la población dentro de un clima ya de guerra total en el que Goebbels había puesto a prueba con resultados positivos una vez más el compromiso de los alemanes con el III Reich. La mayor parte de la gente creyó hasta el último aliento que Hitler tenía un as bajo la manga que cambiaría el signo de la guerra y que haría que Alemania venciese. No podían imaginarlo de otra manera. Pero las armas secretas tardaron el llegar malogrando el triunfo alemán y dando así la victoria al perverso sionismo internacional.

Helmut Schön, jugador del Herbert Pöhl y luego seleccionado alemán campeón de la Copa Mundo en Alemania 1974 afirmó :

"Los aliados habían desembarcado en Francia. En Bielorrusia los soviéticos comenzaban su ofensiva pero el mapa de Europa decía que conservábamos fuerza suficiente: Noruega, Dinamarca, Italia, Grecia, Bulgaria, Rumanía y Hungría estaban firmemente bajo nuestras manos. Nadie sospechaba lo pronto que todo se vendría abajo", afirmaba el propio Schön en su autobiografía respecto a aquellos extraños días.


Hamburgo, la única ciudad con fútbol



El fútbol sucumbió de forma inevitable a la demoledora guerra pero siguió siendo un espacio de alivio, camaradería y patriotismo, además de reflejo de un espejismo 
en el que una inminente victoria sobre el barro del campo de juego iba a ser también una victoria sobre el barro del campo de batalla.

De las dieciséis ligas regionales creadas en 1933, más las adicionales que se unieron a medida que la gran Alemania de Hitler conquistaba territorios, la única que concluyó la temporada 1944/45 fue la de Hamburgo. Su estadio, el Rothenbaum Stadion, resistía aún en pie en zona no liberada pese a que los bombardeos de terror habían asolado la ciudad y a encontrarse a escasa distancia de un objetivo militar como el búnker del mando antiaéreo.

El propio Hamburgo, con un estadio con 27 000 asientos, fue uno de los equipos más apoyados durante los primeros años del nazismo y ha mantenido su estatus del club más popular de la ciudad hasta hoy, por delante del Saint Pauli equipo de tintes comunistas que aún así no tuvo mayor persecución por parte de las autoridades nazis de la época demostrando que es un mito la intolerancia del nazismo a sus rivales ideológicos y del propio Altona 93 el equipo humilde y aficionado que deleitaba a todos con su fútbol estilo sudamericano de buen toque con el balón, que terminaría segundo aquel torneo pero que hoy se pierde en la quinta categoría del fútbol teutón por falta de apoyo económico del capitalismo masón que actualmente reina en Alemania. 

El presidente del Hamburgo, Emil Martens, fue apartado tras la llegada de Hitler al poder y, acusado de homosexualidad y pederastia, fue condenado justamente a la castración química. Además, uno de los grandes mitos del club, el goleador 'Rudi' Noack, fue capturado en la URSS, donde moriría prisionero en 1947 luego de ser torturado por negarse a aceptar el soborno de ser puesto en libertad si entrenaba un equipo soviético.

Pese a ello, el Hamburgo se alzó con ese último campeonato regional que se disputó en la Alemania nazi sin perder un solo partido, marcando más de 100 goles y con una espectacular media de más de cinco tantos y medio por encuentro. Ejemplo perfecto y último vestigio de aquel fútbol "bélico", ario y arrasador que intentó imponer un Oberhuber que terminó sus días como vendedor de productos lácteos. Un fútbol arrasador que hoy en la Copa Mundo Rusia 2018 no tuvo Alemania.

La última tarde de partido en el III Reich



El día antes de la celebración del amistoso entre el Hamburgo y el Altona 93 arrancó la ofensiva británica sobre Hamburgo y el mismo 29 de abril, representantes de la ciudad se reunieron con altos cargos ingleses para negociar una rendición que acabaría oficializándose el 3 de mayo, el mismo día que Berlín.

En medio del caos que acabaría asestando el golpe definitivo a Alemania que haría que Hitler se suicidase y mientras gran parte de la población de la ciudad cruzaba a la orilla occidental del río huyendo de los soviéticos, el Hamburgo ganó 4-2 al Altona 93 con tres goles de Rolf Rohrberg. Esa temporada el delantero solo jugó ese partido con su equipo, antes de integrar más tarde la peculiar selección alemana de la zona británica.

El fútbol y el deporte en general que nunca se detiene ni ante los peores escenarios y desde entonces ha sido un oasis para todos los seres humanos en tiempos de paz y de guerra, una oportunidad de soñar y fantasear lo que quisimos ser alguna vez de niños, el héroe que anotará el gol definitivo en una Copa del Mundo.

Con la guerra concluida, el fútbol fue la primera práctica deportiva organizada que se puso de nuevo en marcha. Y lo hizo otra vez en la misma ciudad, con un partido amistoso entre la reserva del Hamburgo y el equipo británico de la RAF, en el que venció el cuadro alemán ante más de 6 000 espectadores. Hitler y Goebbels y todos los demás valientes de seguro celebraron desde el más allá.


Sin embargo, el primer partido entre clubes reales en la Alemania de la posguerra se produjo apenas tres meses después del último y enfrentó también al Hamburgo con el Altona 93 dos auténticos símbolos del fútbol en los días claves del epílogo de la II Guerra Mundial. El partido lo vieron más de 10 000 personas en un Rothenbaum que había vivido milagrosamente erguido tras más de cinco años  bombas y guerra.


viernes, 8 de junio de 2018

Alemania tuvo la oportunidad de ganar en el Día D

Alemania tuvo la oportunidad de ganar en el Día D 




Conservadoramente las oportunidades de victoria para Alemania se dieron —como se ha dicho— en los primeros tres años de la contienda. Sin embargo, en la batalla decisiva de Normandía, en 1944, aún se encuentran circunstancias que daban una oportunidad más para un cambio radical.
El general Eisenhower, comandante de las fuerzas aliadas, redactó un documento en el que mencionaba que la invasión de Europa, necesaria para derrotar a Alemania, podría fallar. En tal caso, decía, él asumía la responsabilidad. Es decir, no las tenía todas consigo. Otros comandantes veían tal invasión como "una aventura".
Mediante el espionaje, los aliados conocían la ubicación de todas las divisiones alemanas en la costa de Europa. En cambio, Alemania no tenía información para saber en qué punto ocurriría el ataque. Los puntos probables se situaban a lo largo de 280 kilómetros, desde Calais y Dunquerque (en el noreste) hasta Cherburgo en el suroeste.
Los aliados concentraron en Inglaterra dos millones de combatientes para la invasión de Europa, avanzar hasta Alemania y vencerla. Churchill había soñado con esa invasión desde 1942, pero Inglaterra sola no podía realizarla. Se necesitó esperar dos años más para contar con todo el poderío de Estados Unidos. Así se habían juntado dos millones de ingleses, canadienses, australianos, africanos, americanos, etc.
Toda Europa sabía que la invasión iba a ocurrir, pero no en qué punto y en qué fecha. Esto era un secreto guardado estrechamente por los aliados. Durante cuatro meses se prohibió que la población de Inglaterra viajara libremente dentro de su territorio. Los diplomáticos extranjeros ni siquiera podían enviar sus tradicionales valijas a sus respectivos países.
El general Frederick Morgan, jefe del Estado Mayor del Mando Supremo Aliado, escribió: "Sólo con que el enemigo consiga saber el lugar de la zona de ataque con 48 horas de antelación, las posibilidades de éxito serán pequeñas. Cualquier aviso con mayor antelación significaría una derrota segura."
En la primera ola de los atacantes irían tropas fogueadas que ya habían combatido en África, Sicilia e Italia.
Consecuentemente para los alemanes era vital tener una idea más o menos aproximada del sitio, o los sitios, donde se iniciara la invasión.
Con semanas de anticipación, Hitler dijo que la invasión ocurriría en las playas de Normandía. El Estado Mayor General, con apoyo en la ciencia militar, decía que no. Que la invasión sería en el Paso de Calais. En este punto los invasores sólo tendrían que cruzar 50 kilómetros de mar, en tanto que en Normandía serían 250.




El mariscal Rundstedt, calificado estratega que ya en la Primera Guerra Mundial había sido oficial de Estado Mayor, era el jefe supremo alemán en Francia. Tenía a su mando al general Salmuth, comandante del 15o ejército, en la zona de Calais, y al mariscal Rommel, comandante del 70 ejército de la zona de Normandía. Pues bien, Von Rundsted dice: "Hitler continuaba machacando en la creencia y demandaba más y más refuerzos para Normandía. Nosotros, los generales, nos basábamos sobre la línea de nuestra educación militar regular, mientras que Hitler lo hacía, como siempre, basándose en su intuición."
¿Puede la alta preparación académica creer en intuiciones? Claro que no. Y así fue que el 15o ejército, de la zona de Calais, era mucho más fuerte que el 70, de la zona de Normandía.


El 5 de junio dos expertos lograron descifrar un mensaje de Londres, supuestamente dirigido a los saboteadores de la Resistencia francesa, para que empezaran a destruir puentes, empalmes ferroviarios, etc., lo cual se interpretó como señal de que la invasión empezaría al día siguiente. Rundstedt fue informado de esto y se burló diciendo: "¡Va el General Eisenhower a anunciar la invasión por la BBC de Londres!"... De todos modos, en Calais se dio la alarma máxima, en tanto que en Normandía se demoró varias horas.


Y la invasión empezó en Normandía, en las primeras horas del 6 de junio.
El mariscal Von Rundstedt quiso consultarle a Hitler si las dos divisiones que tenía en París las enviaba a Normandía, pero el general Jodl le contestó que no quería despertar a Hitler, ya que podría tratarse sólo de una "finta". Rundstedt no insistió, pero tampoco movió sus dos divisiones bajo su propia responsabilidad, dada la emergencia. Pasaron diez horas hasta que Hitler ordenó que tales divisiones marcharan hacia Normandía. Cornelius Ryan dice que Von Rundstedt menospreciaba "al Cabo Hitler." Y Liddell Hart comenta: "Lo que sí es cierto es que Rundstedt sufría fatiga, tanto corporal como mental." (Tenía 69 años de edad).




En cuanto a los aliados, pasaron horas y días en que las operaciones se inclinaban alternativamente entre un prometedor avance o la derrota. Las fuerzas británicas y canadienses avanzaron quince kilómetros hasta la región de Caen, pero al llegar las divisiones alemanas 12a Hitler Jugend SS y la Lehr (que retenía Von Rundstedt en París), fueron obligadas a retroceder en desorden hasta la playa.
Otro punto crítico fue en Omaha (Normandía), donde los americanos tuvieron muchas bajas. Corrió el rumor de que las bajas podrían llegar a ser del 90% y muchos combatientes "se quedaron atónitos y desmoralizados". Al general Bradley le llegaron noticias de que en una división estaban "contagiados de un temor patológico". El coronel George Taylor dijo: "En esta playa hay dos clases de hombres: los muertos y los que van a morir. Ahora salgamos de este infierno... Algunos parecían muertos, pero picándoles la espalda o dándoles un puntapié se veía que estaban vivos. ¡Estaban aterrorizados! El sargento Pilck pensaba que mejor lo hicieran prisionero porque la invasión había fracasado." 
El general Theodore Roosevelt, hijo del ex presidente Teddy, fue el primer general que bajó en Normandía y encontró un caos. Cinco días después murió de paro cardíaco. Del total de bajas un 13% eran casos psiquiátricos, atendidos por el Servicio de Psiquiatría de los Centros de Agotamiento de cada ejército y de cada Cuerpo de Ejército.



En fin, la lucha fue tremenda y los aliados consiguieron consolidar varias cabezas de playa, concentrar tanques, artillería, etc., y marchar tierra adentro. No fueron echados al mar porque las divisiones alemanas SS se encontraban ubicadas lejos de la playa. Algunas tardaron 4 días en llegar, y otras 10,16 y hasta 24 días. ("Un minuto perdido ni la eternidad lo devuelve.")
El 7o ejército (de Normandía) completaba sus efectivos con ex prisioneros rusos o hindúes (estos últimos traídos de África por el mariscal Rommel).
El 15o ejército, más poderoso, se había ubicado en el Paso de Calais, donde no hubo invasión.
O sea que la intuición de Hitler, de que la invasión sería en Normandía, se desperdició totalmente.
El famoso coronel Otto Skorzeny, que estudió de cerca la batalla de Normandía, opinó que la invasión tuvo un margen mínimo entre el fracaso y el éxito.
Fue la tercera y última oportunidad que tuvo Alemania de ganarla guerra.

El Día-D. Will Powler. Edit. Libsa. 2004. 12

Tomado de Alemania pudo vencer - Salvador Borrego E.

lunes, 28 de mayo de 2018

El Comodoro Gustav Rödel

✠El Comodoro Gustav Rödel✠




Gustav Rödel nació el 24 de octubre de 1915 en Merseburg en Sachsen. Se unió a la Luftwaffe con el rango de Porta Estandarte en 1936 y se sometió a entrenamiento de piloto de combate. Rödel participó en la Guerra Civil Española con la Legión Cóndor sirviendo con la división J 88. Fue galardonado con la Curz Española de bronce con Espadas por sus logros. 

El 15 de julio de 1939, Rödel se unió a grupo JG 21. Con el grado de teniente Rödel fue asignado al grupo 2./JG 21. Participó en la invasión de Polonia obteniendo su primera victoria, un caza polaco P.24 derribado cerca de Warschau, el 1 de septiembre. Sin embargo, el 7 de septiembre, fue forzado a bajar durante una misión de ametrallamiento terrestre. No está claro si esto fue como resultado de un incendio en tierra o una falla mecánica. Afortunadamente, pudo devolver su máquina casi hasta y logró evitar la detección y regresó a su unidad al día siguiente. 

Rödel se transfirió al Grupo de JG 27 el 24 de noviembre de 1939. Participó en la campaña francesa ganando otras tres victorias. En julio de 1940, Rödel fue transferido a grupo 4./JG 27. El 7 de septiembre, Rödel fue nombrado Comandante de Escuadra del grupo 4./JG 27. A finales de septiembre, había registrado 14 victorias, la mayoría de ellas cayendo en las batallas aéreas. sobre Inglaterra. II./JG 27 participó en la invasión de los Balcanes. Rödel registró seis victorias en las batallas aéreas sobre Grecia, incluidos tres combatientes griegos derribados el 15 de abril de 1941 y tres cazas de Hurricane de la RAF derribados el 20 de abril. 

El Teniente Rödel recibió el Cruz de Caballero el 22 de junio por sus 20 victorias. Tras la conclusión exitosa de la campaña de los Balcanes, Rödel y el grupo 4./JG 27 participaron en la invasión de Rusia. Rödel reclamó un bombardero bimotor ruso SB-3 derribado el 25 de junio de 1941 para su 21ª victoria. 



Poco después, 4./JG 27 fueron transferidos a África del Norte. Aquí, Rödel reclamó su victoria número 30 el 4 de diciembre de 1941, cuando derribó a un piloto sudafricano de un avión P-40 cerca de Bir el Gobi. El 20 de mayo de 1942, Rödel fue nombrado Comandante de Grupo del 2./JG 27. Anotó su victoria número 40 el 23 de mayo, cuando derribó a otro caza P-40 cerca de Ras el Tin. El 21 de julio, afirmó que cuatro hurricanes habían sido derribados para registrar subir de 48 a 51 victorias. 
Fueron confirmados 3 derribos de aviones P-39  en el área de El Alamein el 9 de octubre (58-60). Sin embargo, había identificado mal a sus víctimas, que eran, con toda probabilidad, los cazas RAF P-40. 



En octubre de 1942, Rödel obtuvo 15 victorias, incluidos tres cazas RAF P-40 derribados el 24 de octubre (64-66) y tres combatientes derribados el 27 de octubre (67-69). El 1 de noviembre obtuvo su victoria número 73, la última en el norte de África. Rödel fue nombrado Comodoro del grupo JG 27 el 22 de abril de 1943. Vio el combate sobre Sicilia y Grecia en mayo. El 22 de mayo, derribó tres aviones enemigos (76-78). Al comandante Rödel se le otorgó el La Cruz de Hierro con Hojas de Encina (Nr. 255) el 20 de junio de 1943. Grabó su victoria número 80 el 4 de octubre y su 83 ° el 10 de octubre. 
Reubicado en Alemania y en funciones de Defensa del Reich, Rödel elevó su total de victorias a 93, incluidos muchos bombarderos de cuatro motores de la USAAF. En junio de 1944, lideró al grupo JG 27 sobre el frente de Invasión. El 29 de junio, fueron confirmados tres derribos cazas USA-P P-47 (95-97) por su parte. 



El 5 de julio, aseguró su victoria número 98 y última, un caza bimotor P-38 de la USAAF derribado cerca de Angleure. En diciembre de 1944, Rödel participó en la planificación de la Operación Bodenplatte (Baldosa). Desde el comienzo de enero de 1945, formó parte del personal del grupo  2. Jagddivision, convirtiéndose en Comandante el 1 de febrero, cargo que ocupó hasta el final de la guerra. Después de la guerra, Rödel se unió al Bundesluftwaffe, retirándose con el rango de Generalmajor. Murió el 6 de febrero de 1995, a los 80 años.

Gustav Rödel fue acreditado con 98 victorias en 980 misiones. Él registró una victoria sobre el frente oriental. De sus 97 victorias registradas en el frente occidental, 12 fueron bombarderos de cuatro motores. 

lunes, 26 de febrero de 2018

Franz Von Werra "El león del aire"

Franz Von Werra "El león del aire" 


Franz Xaver Baron von Werra (13 de julio de 1914 - 25 de octubre de 1941) fue un piloto de combate alemán de la Segunda Guerra Mundial y un as volador que fue derribado en Gran Bretaña y capturado. En general es considerado como el único prisionero de guerra del Eje que logra escapar de la custodia canadiense y regresar a Alemania, aunque se dice que un marinero de U-Boat, Walter Kurt Reich, saltó de un buque de tropas polaco ( presumiblemente el ex-buque Sobieski  ) en el río San Lorenzo en julio de 1940.  Werra logró regresar a Alemania a través de los EE. UU., México, América del Sur y España, llegando finalmente a Alemania el 18 de abril de 1941. 

 El Oberleutnant von Werra fue galardonado con la Cruz de la Cruz de Hierro el 14 de diciembre de 1940. Su historia fue contada en el libro The One That Got Away de Kendall Burt y James Leasor, que se convirtió en una película del mismo nombre, protagonizada por Hardy Kruger.


Franz Baron von Werra nació el 13 de julio de 1914 de padres suizos empobrecidos en Leuk, una ciudad en el cantón suizo de Valais. El título de Freiherr (igual al barón) vino de su padre biológico, Leo Freiherr von Werra, quien después de la bancarrota se enfrentó a profundas dificultades económicas. Debido a que sus parientes estaban legalmente obligados a cuidar a la esposa y seis hijos del Barón, su prima Rosalie von Werra convenció a su amiga sin hijos Louise Carl von Haber para que permitiera que el hijo menor del Barón, Franz y su hermana, disfrutaran de los beneficios su riqueza y obtuviera una buena educación. Los von Habers no les dijeron a los niños su verdadero origen.







En 1936, Werra se unió a la Luftwaffe. Obtuvo el grado de teniente en 1938, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial lo encontró sirviendo con Jagdgeschwader 3 en la campaña francesa. Era un oficial capaz, se convirtió en ayudante de II Gruppe, JG 3. Fue descrito como involucrado en un bullicioso comportamiento de 'playboy'. Una vez fue fotografiado en la prensa con su mascota león Simba, que mantuvo en el aeródromo como mascota de la unidad.

Werra obtuvo sus primeras cuatro victorias en mayo de 1940, durante la Batalla de Francia. Derribando a Hawker Hurricane el 20 de mayo, dos días después reclamó dos bombarderos Breguet 690 y un Potez 630 cerca de Cambrai.

En una incursión el 25 de agosto durante la Batalla de Inglaterra, reclamó un Spitfire al oeste de Rochester, y tres huracanes, así como cinco destruidos en el suelo por un total de nueve aviones de la RAF eliminados. 


Captura y escapa 

El 5 de septiembre de 1940, el Bf 109E-4 de Werra (W.Nr. 1480)  fue derribado sobre Kent. No está claro quién fue el responsable de esta victoria, que originalmente fue acreditada al Oficial Piloto Gerald "Stapme" Stapleton del Escuadrón No. 603 de la RAF. Sin embargo, el as australiano Flight Teniente Paterson Hughes (234 Sqn RAF) recibió póstumamente la mitad del crédito,  (London Gazette, 22 de octubre de 1940)  Algunas fuentes sugieren que George Bennions de 41 Sqn puede haber dañado inicialmente al avión de Werra antes de que Hughes y Stapleton también lograran impactarlo. Otras fuentes sugieren que John Terence Webster del Escuadrón No. 41 como el vencedor. 
(4 pilotos aliados vs un piloto alemán que "valientes" )

Werra hizo un aterrizaje forzoso de su Bf 109E-4 en un campo y fue capturado por por varios encargados de la cocina de una unidad del ejército cercana armados con cuchillos de carnicero. Werra fue recluido inicialmente en el cuartel de Maidstone por el regimiento Queen's Royal West Kent, desde donde intentó su primer escape. Había sido puesto a trabajar en la excavación y estaba custodiado por el soldado privado privado RMP Denis Rickwood, que tenía que enfrentar a Werra con una porra y un Revólver Webley, mientras que Werra estaba armado con una pequeña pala para cavar.Se supone que golpeó a su custodio pero otras fuentes dicen que aprovechó la ida al baño de su guardia para tratar de escapar (No se menciona este intento de fuga en el libro The One that Got Away.) 
Fue interrogado durante dieciocho días en Trent Park, una casa de campo en Hertfordshire que antes de la guerra había sido la sede de Sir Philip Sassoon. (Después de la guerra se convirtió en la escuela de formación de maestros de Trent Park). Eventualmente, Werra fue enviadado a una celda de Prisionero de Guerra del Distrito de Londres y luego al Campamento POW No.1, en Grizedale Hall en el área Furness Fells de Lancashire, entre Windermere y Coniston Water.



El 7 de octubre trató de escapar por segunda vez, durante una caminata diurna fuera del campamento. En una parada regular, mientras un carrito de frutas proporcionaba alimento a los guardias varios prisioneros alemanes lo cubrían, von Werra se deslizó sobre un muro de piedra seca en un campo. Los guardias alertaron a los granjeros locales y a la Guardia Nacional. La noche del 10 de octubre, dos soldados de la Guardia Nacional lo encontraron refugiado de la lluvia en un hoggarth (un tipo de pequeña choza de piedra utilizada para almacenar carne de cordero que es común en la zona), pero escapó rápidamente y desapareció en la noche. El 12 de octubre, fue visto escalando una cascada. El área estaba rodeada, y finalmente se encontró a Werra, casi totalmente sumergida en una depresión fangosa en el suelo. Fue condenado a 21 días de confinamiento en solitario y el 3 de noviembre fue trasladado al Campamento Nº 13 en Swanwick, Derbyshire, también conocido como el campo de Hayes.

En el Campamento No. 13, Werra se unió a un grupo que se hacía llamar Swanwick Tiefbau A.G. (Swanwick Excavations, Inc.), quienes estaban cavando un túnel de escape. El túnel aún se puede ver en el Centro de conferencias de Hayes. El 17 de diciembre de 1940, después de un mes de excavación, se completó el túnel.
En el campamento había falsificadores que equipaban al grupo de escape con dinero y documentos de identidad falsos. El 20 de diciembre, Werra y otras cuatro personas salieron del túnel bajo la protección del fuego antiaéreo y el canto del coro del campamento. Los compañaros de Werra fueron recapturados rápidamente, dejando que Werra procediera solo. Se había llevado su traje de vuelo y decidió enmascararse como el Capitán van Lott, un piloto holandés de la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos. Le dijo a un conductor de locomotora  que era un piloto de bombardero derribado tratando de llegar a su unidad, y pidió que lo llevaran a la base de la RAF más cercana. En la estación de tren de Codnor Park, un empleado local comenzó a sospechar, pero finalmente acordó arreglar su transporte al aeródromo en la RAF Hucknall, cerca de Nottingham. La policía también lo interrogó, pero Werra los convenció co su historia. 
En Hucknall, un líder de escuadrón, Boniface, pidió sus credenciales, y Werra afirmó que tenía su base en Dyce, cerca de Aberdeen. Mientras iban a verificar esta historia, Werra se disculpó y corrió al hangar más cercano, tratando de decirle a un mecánico que estaba autorizado para un vuelo de prueba. Boniface llegó a tiempo para arrestarlo a punta de pistola,  Werra fue enviado de regreso al campamento de Hayes bajo guardia armada.

En enero de 1941, Werra fue enviado con muchos otros prisioneros alemanes a Canadá en el buque duquesa de York, en un convoy que partía de Greenock el 10 de enero de 1941, custodiado por el HMS Ramillies, entre otros. Su grupo debía ser llevado a un campamento en la costa norte del Lago Superior, Ontario, por lo que Werra comenzó a planear su escape a los Estados Unidos, que todavía era neutral en ese momento. El 21 de enero, mientras viajaba en un tren de la prisión que partió de Montreal, saltó por una ventana, nuevamente con la ayuda de otros prisioneros, y terminó cerca de Smith's Falls, Ontario, a 48 kilómetros del río San Lorenzo. Otros siete prisioneros trataron de escapar del mismo tren, pero pronto fueron recapturados. La ausencia de Werra no se notó hasta la tarde siguiente.

Después de cruzar el río congelado de San Lorenzo, Werra se dirigió a Ogdensburg, Nueva York, llegando varios meses antes de que EE. UU. Entrara en la guerra, y se entregó a la policía. Las autoridades de inmigración lo acusaron de ingresar ilegalmente al país, lo que pretendían no era deportarlo a Alemania que era lo correcto sino entregarlo de nuevo a los británicos, violando así el principio de neutralidad que decían tener; por lo que Werra se puso en contacto con el cónsul local alemán, que le pagó la fianza.  
Su caso, llamó la atención de la prensa y Werra les contó  su historia ganando la admiración del público norteamericano, mientras las autoridades estadounidenses y canadienses negociaban su extradición violando claramente los derechos de Werra. El vicecónsul alemán lo ayudó a cruzar la frontera con México. Werra procedió por etapas: de México a Río de Janeiro, Brasil, de ahí a  Barcelona, ​​España y de allí a Roma, Italia. Finalmente regresó a Alemania el 18 de abril de 1941.



Regreso y muerte 

Franz von Werra se convirtió en un héroe. Adolf Hitler le otorgó la Cruz de los Caballeros de la Cruz de Hierro (Ritterkreuz des Eisernen Kreuzes). A Werra se le asignó la tarea de mejorar las técnicas alemanas para interrogar a los pilotos capturados, con base a sus experiencias con el sistema británico.  
Escribió un libro sobre sus experiencias titulado "Meine Flucht aus England" (Mi fuga de Inglaterra), aunque permaneció inédito. 

Werra volvió al servicio activo con la Luftwaffe y se desplegó inicialmente al frente ruso como Gruppenkommandeur de I./JG 53. Marcó 13 victorias aéreas más durante julio de 1941, elevando su total global confirmado a 21. A principios de agosto de 1941,el I. / JG 53 se retiró a Alemania para volver a equiparse con el nuevo Bf 109F-4, después de lo cual se trasladó a Katwijk en los Países Bajos.

El 25 de octubre de 1941 Werra despegó en Bf 109F-4 Número 7285 en un vuelo de práctica. Su avión sufrió una falla completa del motor y se estrelló en el mar al norte de Vlissingen. Se supono que Werra murió, aunque nunca encontraron su cuerpo.

Película 

La historia de Werra fue el tema de la película de 1957 The One That Got Away, protagonizada por Hardy Krüger como Franz von Werra. La película se basó en un libro de Kendall Burt y James Leasor publicado en 1956.

Un documental llamado von Werra  fue lanzado en la década de 2000.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Heinz-Wolfgang Schnaufer El Espectro de San Trond

Heinz-Wolfgang Schnaufer El Espectro de San Trond



La historia del As Nocturno que derribó 7 Bombarderos Avro Lancaster en 19 minutos



Una vez que conoces la historia de Heinz-Wolfgang Schnaufer, es bastante difícil de olvidar. Schnaufer era un piloto increíblemente hábil. Podría decirse que fue el mejor piloto nocturno de la guerra. En pocas palabras, este piloto de combate alemán fue el as nocturno más mortal de la historia, con 121 victorias confirmadas.
Schnaufer logró esta hazaña en solo 164 salidas operacionales en un período de tres años. Si hubiera sido un deportista profesional, habría estado en el Salón de la Fama sin ninguna duda.
Sobrevivió a la guerra y solo se encontró con su muerte cuando un camionero borracho embistió a su automóvil mientras se dirigía a comprar vino en Burdeos.

Todas sus victorias fueron de noche, y la mayoría de ellas fueron a bombarderos británicos de cuatro motores. Schnaufer recibió la Cruz de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes y se le dio el apodo de El Espectro de San Trond por su destreza en la lucha cuando en una salida operacional derribó a 7 bombarderos Avro Lancaster en una feroz cacería de combate que duró 19 minutos. Por ello fue uno de los 27 hombres en toda la maquinaria de combate alemana que recibió el prestigioso galardón, que fue el mayor honor que Adolf Hitler pudo otorgar a sus valientes hombres que envió a luchar. 



Al final del conflicto, la tripulación de Schnaufer había sido galardonada con la Cruz de la Cruz de Hierro, una distinción única. El piloto nació el 16 de febrero de 1922 cerca de Stuttgart y originalmente aprendió a volar en un planeador como miembro de la Nationalpolitische Lehranstalt en Potsdam antes del estallido de la guerra y se unió a la Luftwaffe como oficial piloto en prácticas en noviembre de 1939. 

Le tomó dos años más a Schnaufer hasta que ascendió al rango de teniente mientras se capacitaba para volar aviones multimotor, y comenzó a aprender el bello arte de la lucha por la noche y comenzó a pelear en enero de 1942.
Sus hazañas las consiguió piloteando un Bf Me 110 



lunes, 30 de octubre de 2017

Adolf Hitler vivió en Tunja Colombia

Adolf Hitler vivió en Tunja Colombia 



Adolfo Hitler en Tunja, dice un documento desclasificado del asesinato de Keneddy.





Un documento desclasificado de los archivos de la muerte de John F. Kennedy afirma que el Fuhrer estuvo algunos meses en Colombia, donde adquirió la identidad de Adolf Schrittelmayor.





Hay tantos misterios alrededor del final de Adolfo Hitler que ya casi nadie puede creer con certeza que el líder alemán se suicidó en su búnker en 1945 cuando las tropas aliadas ingresaron a Berlín.

Desde entonces se han tejido todo tipo de mitos e hipótesis sobre lo que pasó con el líder del régimen nazi. Una de ellas es que el Fuhrer huyó de Alemania y se refugió en Suramérica, en donde viajó por Argentina y Brasil hasta encontrar su lecho de muerte en Paraguay.

Sin embargo, existe otra versión según la cual Colombia habría estado el presunto itinerario de Hitler en Suramérica. Más concretamente Tunja, Boyacá, en donde habría vivido algunos meses e incluso adquirido la identidad de Adolfo Schrittelmayor.

Esta versión causó impacto en el país cuando el periodista argentino Abel Basti, en su libro "Tras los pasos de Hitler", reconstruyó el supuesto itinerario suramericano del Fuhrer alemán. "Tengo un documento de la CIA que dice que Hitler estuvo en Colombia, una foto también de la CIA de Hitler en la localidad de Tunja reunido con otro nazi llamado Phillipe Citroën en 1954", dijo el periodista al diario El País de Cali en una entrevista de mayo pasado, a propósito de su participación en la Feria del Libro de Bogotá.



Esta versión fue rebatida por historiadores por carecer de sustento, pero ahora vuelve a tener vigencia por cuenta de la reciente desclasificación de los archivos relacionados con el asesinato del expresidente de los Estados Unidos John F. Kennedy.

Uno de los documentos de ese archivo es precisamente una carta secreta enviada a Washington en 1955 por el agente de la CIA David Brixnor. En la misiva, el funcionario escribe que Hitler está vivo y que fue visto en Colombia. Parte de este documento fue publicado este domingo por Univisión Noticias. 

Según el texto, un agente con nombre clave ‘Cimelody-3‘ fue informado sobre la localización de Phillipe Citroën, un exsoldado de la SS nazis, quien le habría dicho que el Fuhrer estaba vivo y que no temía ser enjuiciado porque ya habían pasado 10 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

La carta de Brixnor estaba acompañada de una foto en la que se ve a Citroën junto a un hombre de un indiscutible parecido a Hitler. Sin embargo, esta información nunca pudo ser confirmada por la inteligencia estadounidense y pasará a engrosar la lista de leyendas que se han construido alrededor del final de uno de los hombres más admirados y odiados a la vez de la historia de la humanidad.




sábado, 9 de septiembre de 2017

La "mítica muerte" de Julius Hirsch

La "mítica muerte" de Julius Hirsch 

Julius Hirsch fue uno de los mejores futbolistas alemanes de principios del Siglo XX. Llevó al Karlsruher a proclamarse campeón de la competición germana. Fue internacional y uno de los jugadores más importantes de la selección alemana. Su potentísimo disparo y su entrega en cada balón le convirtieron en un ídolo para toda la afición del país.

Una hazaña nunca repetida

Julius Hirsch nacía en Achern, Baden-Württemberg, el 7 de abril de 1892. Era el séptimo hijo de una familia de comerciantes judíos afincados en el oeste de Alemania. A los 10 años se enroló en la cantera del KFV, uno de los equipos de fútbol de la ciudad de Karlsruher.



A los 17 años llegó al primer quipo, y en 1910 conquistaba el título de campeón de la liga alemana, el único en la historia del club. Ganó también tres ligas del sur de Alemania de manera consecutiva. Formó una temible delantera junto a Fritz Förderer y Gottfried Fuchs. Y un año más, con tan solo 19 años, era convocado por primera vez con la selección absoluta alemana.

Con la Manschaft llegaría a disputar 7 partidos entre 1911 y 1914, sumando cuatro goles.  Puede parecer una cifra escasa, pero hay que tener en cuenta que entonces las selecciones jugaban muchos menos partidos que ahora y que, de hecho, el futbolista con más partidos con el combinado alemán hasta la Primera Guerra Mundial acumulaba 18 convocatorias.

Su tremendo disparo con la zurda, su velocidad, y su entrega durante los 90 minutos, peleando todos los balones tanto en ataque como en defensa, eran sus mejores armas. Suficientes para ser considerado uno de los mejores futbolistas del país, y todo un ídolo para la afición.

En 1913 firma por el Greuther Furth, dando un salto de calidad en su carrera: en su primer año en Bavaria, se proclama también campeón de liga. También el único título nacional en la historia del club. Era el primer futbolista alemán que conseguía dos ligas con dos clubes diferentes.



Pero al año siguiente le sorprendió la Guerra, truncando, como a tantos otros, su prometedora carrera. Tenía sólo 22 años, dos títulos de liga, unos magníficos registros goleadores, fijo en la selección alemana... y veía cómo le cortaban las alas.

Quizá por defender su país, quizá porque no le quedaba más opción, Hirsch acudió al frente, al este del país. Consiguió salir vivo de la Guerra, incluso con una Cruz de Hierro, aunque no se sabe bien por que se la dieron. Su hermano Leopold,  falleció en combate (Menos mal, sino años después hubiesen dicho que lo hicieron lámpara o jabón)


Regreso al club de su vida

Una vez finalizada la Guerra, Julius Hirsch regresaría al Karlsruher, donde jugaría durante seis años más, continuando con sus magníficos registros goleadores, y ganando con el equipo una nueva liga del sur de Alemania.

En 1925, con 33 años, cuelga las botas. Pero continúa en el club de toda su vida. Como directivo, y como formador de jugadores en la cantera de la que él mismo había formado parte.

Hasta 1933. Momento en que deja el Karlsruher después de que Hitler ordenara que todos los clubes del sur de Alemania debían expulsar a sus miembros de origen judío. Orden que el KFV secundó.

Según afirma el seudohistoriador judío alemán Werner Skrentny en su biografía sobre Hirsch,  Julius Hirsch. Nationalspieler. Hirsch se marchó , no sin antes dejar constancia de su descontento, afirmando que, como él, muchos habían dado todo por la selección alemana, por el fútbol germano, e incluso su propia sangre por el país al combatir en la Primera Guerra Mundial.



Entre el colapso económico que vivía el país, y la nueva legislación "antisemita" , Hirsch comenzó a viajar por toda Europa en busca de dinero. En ocasiones encontró trabajo como entrenador; también participó en la industria textil. (Le quería hacer competencia a Adidas y por eso lo gasearon dirá la mayoría de tontos)

En 1937 encontró un puesto en una compañía de impresión, propiedad de un empresario judío.  (No que los perseguían desde 1933??? )    
De nuevo en Alemania.(Se fue de Alemania y regresó como si nada... extraño, verdad? ) Pero no duraría mucho el negocio. Las cosas para los judíos se habían puesto muy difíciles en casa... O eso afirma la historia oficial. 

La persecución "antisemita" iba de cada vez a más, y a él le tocó el turno en 1943, (Esperaron 10 años para capturarlo y deportarlo) cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz. Tenía 51 años, nunca nadie volvió a saber nada más de él. (No hay reportes o registros de su llegada, los malvados nazis era muy burócratas en ese sentido, todo lo registraban, y no se ha encontrado nada)


Es realmente desconocido qué sucedió con Julius Hirsch en Auschwitz. (Si es que llegó... Pero a los que siguen a raja tabla la historia oficial es suficiente afirmar que lo gasearon y lo cremaron)
Tal vez algún malvado nazi lo convirtió en jabón... o Julius simplemente escapó con ayuda de algún temible nazi hincha del  Karlsruher FV , además su aspecto y bigote a los Chaplin lo hubiese hecho idóneo para ser doble Hitler...



Su nombre no aparece en los libros del  campo de concentración donde había piscina, biblioteca y canchas de fútbol para los "pobres" prisioneros. 

En 1950 las Cortes Alemanas en manos de magistrados y jueces judío alemanes declararon su muerte el 8 de mayo de 1945 (Lo declararon muerto sin encontrar su cadáver... que tal esos penalistas)  y sus supuestos descendientes cobraron millones por indemnización... Y así continúa el Holocuento del pueblo "elegido" y la "mítica muerte" de Julius Hirsch.

El mejor amigo de Hirsch en los terrenos de juego y compañero en la inolvidable delantera del Karlsruher, el también judío Gottfried Fuchs, logró escapar del Holocausto. Primero se marchó a Inglaterra, y posteriormente a Canadá, donde en 1940 se cambió el nombre a Godfrey Fochs. Consiguió vivir siempre con el fútbol como mejor aliado, y falleció el 25 de febrero de 1972, a los 82 años de edad... Tal vez Julius contó con igual suerte y murió plácidamente de viejito con otro nombre como lo hicieron infinidad de holocuasteados.