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lunes, 8 de julio de 2019

Batalla de Kiev

Batalla de Kiev  7 de julio al 26 de septiembre de 1941

La Batalla de Kiev fue un enorme cerco de tropas en la capital ucraniana durante la Segunda Guerra Mundial; hoy por hoy es mencionado como la mayor batalla de embolsamiento de la Historia. Comenzó a mediados de agosto y finalizó el 26 de septiembre de 1941, como parte de la Operación Barbarroja. En la historia militar soviética es conocida como "Operación Defensa de Kiev", del 7 de julio al 26 de septiembre de 1941.

Un soldado de la Wehrmacht con una ametralladora MG34 en su hombro, frente oriental, Ucrania, 1941


La batalla
El por entonces general Zhukov advirtió a Stalin que el Ejército Rojo debía abandonar la ciudad para evitar ser rodeado, pero Stalin, que acababa de decir a Winston Churchill que la Unión Soviética nunca dejaría Moscú, Leningrado o Kiev, destituyó del cargo de jefe del estado mayor.

Las fuerzas móviles de Rundstedt que venían de triunfar en la denominada Bolsa de Uman, avanzaron hacia el sur de Kiev. El 1º Grupo Panzer se dirigió al norte desde el frente central tomando al mando soviético por sorpresa, entonces Stalin cambió de opinión en cuanto a abandonar Kiev, pero ya era tarde, los alemanes afirmaron tener 665.000 prisioneros. Hitler la llamó "la batalla más grande de la historia universal".

Conclusión del cerco
Tras la finalización del cerco, los soldados soviéticos lucharon hasta la última gota de sangre, haciendo una feroz resistencia a las tropas alemanas que sufrieron también cuantiosas bajas.

Prácticamente la totalidad del Frente Suroeste del Ejército Rojo fue rodeado por los alemanes, que cifran en 665.000 las tropas capturadas. Sin embargo, la velocidad del ataque encontró a la Luftwaffe lejos de sus bases, lo que permitió a muchos soviéticos escapar del cerco, días después de cerrarse la tenaza alemana. Entre ellos huyeron el Mariscal Semyon Budyonny, el Mariscal Semión Timoshenko y el comisario político Nikita Jrushchov.

El desastre de Kiev, sin embargo, resultó un batacazo para el Ejército Rojo, superior incluso a la tragedia de Minsk en junio del mismo año. El 1 de septiembre el Frente Suroeste contaba con 760.000 hombres (850.000 incluyendo reservas y órganos de retaguardia), 3.923 cañones y morteros, 114 tanques y 167 aviones de combate. En el cerco quedaron 452.700 hombres, 2.642 cañones y morteros y 64 tanques, de los cuales escasamente 15.000 escaparon hacia el 2 de octubre. En conjunto, el Frente Suroeste sufrió 700.544 bajas, incluyendo 616.304 muertos, capturados, o perdidos a lo largo del mes de combates, entre los fallecidos se incluía al Coronel General Mijaíl Kirponos, el Comandante en Jefe. Como resultado, cuatro ejércitos de campo soviéticos, que contaban con 43 divisiones, cesaron virtualmente de existir. Tal y como había ocurrido con el Frente Oeste, hubo de ser creado de nuevo desde la nada.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Ofensiva "Amarillo" , Posible y Decisiva. Parte II

OFENSIVA 'AMARILLO', POSIBLE Y DECISIVA. Parte II



Alguien puede preguntarse: ¿Por qué Hitler, siendo dictador, trataba de persuadir al alto mando en vez de someterlo?
Era dictador, pero no tanto. No como Stalin, que al desconfiar del mariscal Tujachevky lo hizo fusilar junto con sus amigos y sus presuntos amigos, desde generales y coroneles hasta mayores y capitanes, en una "purga" que fue calculada en veinte mil ejecuciones. Churchill escribió que "no bajaba de cinco mil". En Alemania no era posible una cosa así, ni mucho menos. Hitler nunca pensó en fusilar a un general, ni siquiera a alguno de los muchos generales enemigos que hizo prisioneros.
El 5 de noviembre el general Brauchitsch le llevó a Hitler datos y cifras recabados por el Estado Mayor, en el sentido de que el Ejército no estaba en buena forma para iniciar la ofensiva sobre Francia. Alegaba que en la campaña de Polonia hubo oficiales que perdieron el control de sus hombres y que se dieron casos de embriaguez y hasta de motines.
Hitler levantó la voz, arrebató de las manos el memorando que el general llevaba y le exigió que identificara las unidades y el lugar donde habían ocurrido tales desórdenes, a fin de ir personalmente a confirmarlos. Von Brauchitsch titubeó, no pudo concretar nada, y visiblemente confundido fue a referirle al general Halder la penosa escena.

Hitler comentó con el general Westphal: "¿Qué clase de generales son estos a los que hay que empujar a la guerra, en lugar de que ellos sean los que lleven la iniciativa?"
Por su parte, Inglaterra ya había tenido tiempo de enviar cinco divisiones (75.000 combatientes) para reforzar a Francia, y preparaba el envío de otras ocho. Francia había movilizado 110 divisiones (1.650.000 soldados) y Bélgica 23 (345.000 soldados)

Von Brauchitsch y Halder pensaron en derrocar a Hitler, pero el general Fromm, jefe de las Fuerzas Domésticas, los disuadió haciéndoles ver que su plan no era viable.
A regañadientes, el Estado Mayor General preparó el plan de la invasión de Francia, pero Hitler dijo que era el mismo que había fracasado en la Primera Guerra Mundial y que no tenía ningún factor sorpresa. En su lugar, Hitler trazó otro plan, según el cual la tenaza del sur sería la que llevara el golpe principal para envolver a los ejércitos aliados. Sobre el particular cambió impresiones con el general Von Manstein, quien estuvo completamente de acuerdo con las razones expuestas por Hitler, y en consecuencia era indispensable colocar los ejércitos alemanes de diferente modo al adoptado por el Estado Mayor General, a cargo del general Halder.
Entretanto, Hitler estuvo a punto de morir en la cervecería de Munich, donde se celebraba una ceremonia conmemorativa. Estalló una bomba minutos después de que él saliera y hubo 8 muertos y 60 heridos en el sitio donde él había hablado. El autor del atentado resultó ser un relojero plenamente identificado como marxista.

"Amarillo", inicialmente fijada para el 12 de noviembre, se pospuso para el 3 de diciembre. Entre los generales prevalecía la idea de que Francia era una potencia de primer orden, con superioridad numérica sobre el Ejército alemán, y que allí no se podría repetir lo de Polonia. El alto mando francés tachaba de incompetente al mando polaco "por haber tratado de defender toda su frontera, en vez de concentrar sus fuerzas en los puntos esenciales," y decía que Francia tenía una estrategia muy diferente.

La alerta del 3 de diciembre también fue pospuesta. El Estado Mayor alegaba que ya Holanda conocía el plan alemán (cosa cierta debido a la traición del almirante Canaris), y que era necesario realizar maniobras para confundir al ejército holandés.
El historiador inglés John Keegan, profesor de historia militar en la Real Academia Militar de Sandhurst, dice que Alemania perdió buenas oportunidades de atacar a Francia a fines de 1939. En estas fechas las tropas británicas aún no estaban preparadas. Y agrega: "Von Leeb, Brauchitsch y Halder trataron de persuadir a Hitler, no una vez, sino varias veces, de que la invasión de una potencia más fuerte como Francia por otra más débil como Alemania, estaba destinada al desastre. Al no poderlo convencer recurrieron a otros medios para retrasar el comienzo de la operación, proponiendo sin ánimo diversos planes y saliendo al paso de propuestas más prometedoras, incluso del propio Hitler, con objeciones técnicas."  En suma, Alemania perdía el tiempo manteniéndose a la defensiva después de su victoria en Polonia.
A fines de diciembre las nubes bajas y la niebla impedían que la Luftwaffe diera el planeado apoyo a las fuerzas de tierra, y "Amarillo" quedó aplazada para una fecha no determinada.

Y así, durante el forcejeo de casi tres meses, Hitler perdió la oportunidad de vencer a Francia en 1939. Eso hubiera cambiado el curso de la guerra.
Que Hitler tenía razón se vio claramente cinco meses más tarde, cuando en mayo de 1940 derrotó a los ejércitos de Francia, Inglaterra, Bélgica y Holanda. Un total de 147 divisiones aliadas (2.205.000 combatientes) , vencidas por cien divisiones alemanas (1.500.000 soldados). En noviembre del año anterior hubiera sido más fácil.
¡Y Alemania habría ganado un año!
Sí, un año, porque entonces la ofensiva contra la URSS empezaría en mayo de 1940, no en junio de 1941. En mayo del 40 Stalin no disponía del arsenal de EE.UU. El presidente Roosevelt se enfrentaba a problemas de su reelección y aún no terminaba de movilizar su producción de armas.
En mayo de 1940 la URSS estaba sola.

viernes, 8 de junio de 2018

Alemania tuvo la oportunidad de ganar en el Día D

Alemania tuvo la oportunidad de ganar en el Día D 




Conservadoramente las oportunidades de victoria para Alemania se dieron —como se ha dicho— en los primeros tres años de la contienda. Sin embargo, en la batalla decisiva de Normandía, en 1944, aún se encuentran circunstancias que daban una oportunidad más para un cambio radical.
El general Eisenhower, comandante de las fuerzas aliadas, redactó un documento en el que mencionaba que la invasión de Europa, necesaria para derrotar a Alemania, podría fallar. En tal caso, decía, él asumía la responsabilidad. Es decir, no las tenía todas consigo. Otros comandantes veían tal invasión como "una aventura".
Mediante el espionaje, los aliados conocían la ubicación de todas las divisiones alemanas en la costa de Europa. En cambio, Alemania no tenía información para saber en qué punto ocurriría el ataque. Los puntos probables se situaban a lo largo de 280 kilómetros, desde Calais y Dunquerque (en el noreste) hasta Cherburgo en el suroeste.
Los aliados concentraron en Inglaterra dos millones de combatientes para la invasión de Europa, avanzar hasta Alemania y vencerla. Churchill había soñado con esa invasión desde 1942, pero Inglaterra sola no podía realizarla. Se necesitó esperar dos años más para contar con todo el poderío de Estados Unidos. Así se habían juntado dos millones de ingleses, canadienses, australianos, africanos, americanos, etc.
Toda Europa sabía que la invasión iba a ocurrir, pero no en qué punto y en qué fecha. Esto era un secreto guardado estrechamente por los aliados. Durante cuatro meses se prohibió que la población de Inglaterra viajara libremente dentro de su territorio. Los diplomáticos extranjeros ni siquiera podían enviar sus tradicionales valijas a sus respectivos países.
El general Frederick Morgan, jefe del Estado Mayor del Mando Supremo Aliado, escribió: "Sólo con que el enemigo consiga saber el lugar de la zona de ataque con 48 horas de antelación, las posibilidades de éxito serán pequeñas. Cualquier aviso con mayor antelación significaría una derrota segura."
En la primera ola de los atacantes irían tropas fogueadas que ya habían combatido en África, Sicilia e Italia.
Consecuentemente para los alemanes era vital tener una idea más o menos aproximada del sitio, o los sitios, donde se iniciara la invasión.
Con semanas de anticipación, Hitler dijo que la invasión ocurriría en las playas de Normandía. El Estado Mayor General, con apoyo en la ciencia militar, decía que no. Que la invasión sería en el Paso de Calais. En este punto los invasores sólo tendrían que cruzar 50 kilómetros de mar, en tanto que en Normandía serían 250.




El mariscal Rundstedt, calificado estratega que ya en la Primera Guerra Mundial había sido oficial de Estado Mayor, era el jefe supremo alemán en Francia. Tenía a su mando al general Salmuth, comandante del 15o ejército, en la zona de Calais, y al mariscal Rommel, comandante del 70 ejército de la zona de Normandía. Pues bien, Von Rundsted dice: "Hitler continuaba machacando en la creencia y demandaba más y más refuerzos para Normandía. Nosotros, los generales, nos basábamos sobre la línea de nuestra educación militar regular, mientras que Hitler lo hacía, como siempre, basándose en su intuición."
¿Puede la alta preparación académica creer en intuiciones? Claro que no. Y así fue que el 15o ejército, de la zona de Calais, era mucho más fuerte que el 70, de la zona de Normandía.


El 5 de junio dos expertos lograron descifrar un mensaje de Londres, supuestamente dirigido a los saboteadores de la Resistencia francesa, para que empezaran a destruir puentes, empalmes ferroviarios, etc., lo cual se interpretó como señal de que la invasión empezaría al día siguiente. Rundstedt fue informado de esto y se burló diciendo: "¡Va el General Eisenhower a anunciar la invasión por la BBC de Londres!"... De todos modos, en Calais se dio la alarma máxima, en tanto que en Normandía se demoró varias horas.


Y la invasión empezó en Normandía, en las primeras horas del 6 de junio.
El mariscal Von Rundstedt quiso consultarle a Hitler si las dos divisiones que tenía en París las enviaba a Normandía, pero el general Jodl le contestó que no quería despertar a Hitler, ya que podría tratarse sólo de una "finta". Rundstedt no insistió, pero tampoco movió sus dos divisiones bajo su propia responsabilidad, dada la emergencia. Pasaron diez horas hasta que Hitler ordenó que tales divisiones marcharan hacia Normandía. Cornelius Ryan dice que Von Rundstedt menospreciaba "al Cabo Hitler." Y Liddell Hart comenta: "Lo que sí es cierto es que Rundstedt sufría fatiga, tanto corporal como mental." (Tenía 69 años de edad).




En cuanto a los aliados, pasaron horas y días en que las operaciones se inclinaban alternativamente entre un prometedor avance o la derrota. Las fuerzas británicas y canadienses avanzaron quince kilómetros hasta la región de Caen, pero al llegar las divisiones alemanas 12a Hitler Jugend SS y la Lehr (que retenía Von Rundstedt en París), fueron obligadas a retroceder en desorden hasta la playa.
Otro punto crítico fue en Omaha (Normandía), donde los americanos tuvieron muchas bajas. Corrió el rumor de que las bajas podrían llegar a ser del 90% y muchos combatientes "se quedaron atónitos y desmoralizados". Al general Bradley le llegaron noticias de que en una división estaban "contagiados de un temor patológico". El coronel George Taylor dijo: "En esta playa hay dos clases de hombres: los muertos y los que van a morir. Ahora salgamos de este infierno... Algunos parecían muertos, pero picándoles la espalda o dándoles un puntapié se veía que estaban vivos. ¡Estaban aterrorizados! El sargento Pilck pensaba que mejor lo hicieran prisionero porque la invasión había fracasado." 
El general Theodore Roosevelt, hijo del ex presidente Teddy, fue el primer general que bajó en Normandía y encontró un caos. Cinco días después murió de paro cardíaco. Del total de bajas un 13% eran casos psiquiátricos, atendidos por el Servicio de Psiquiatría de los Centros de Agotamiento de cada ejército y de cada Cuerpo de Ejército.



En fin, la lucha fue tremenda y los aliados consiguieron consolidar varias cabezas de playa, concentrar tanques, artillería, etc., y marchar tierra adentro. No fueron echados al mar porque las divisiones alemanas SS se encontraban ubicadas lejos de la playa. Algunas tardaron 4 días en llegar, y otras 10,16 y hasta 24 días. ("Un minuto perdido ni la eternidad lo devuelve.")
El 7o ejército (de Normandía) completaba sus efectivos con ex prisioneros rusos o hindúes (estos últimos traídos de África por el mariscal Rommel).
El 15o ejército, más poderoso, se había ubicado en el Paso de Calais, donde no hubo invasión.
O sea que la intuición de Hitler, de que la invasión sería en Normandía, se desperdició totalmente.
El famoso coronel Otto Skorzeny, que estudió de cerca la batalla de Normandía, opinó que la invasión tuvo un margen mínimo entre el fracaso y el éxito.
Fue la tercera y última oportunidad que tuvo Alemania de ganarla guerra.

El Día-D. Will Powler. Edit. Libsa. 2004. 12

Tomado de Alemania pudo vencer - Salvador Borrego E.

jueves, 3 de octubre de 2013

Gerd von Rundstedt : El Último Prusiano.

Gerd von Rundstedt : El Último Prusiano. 


Generalfeldmarschall Karl Rudolf Gerd von Rundstedt nació en Aschersleben el 12 de diciembre de 1875 y murió en Hannover el 24 de febrero de 1953. Conocido por ser uno de los mejores generales de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial y por tener un punto de vista apolítico a lo largo de toda su carrera.


Gerd von Rundstedt


Biografía

Nacido en el seno de una familia de aristócratas prusianos pertenecientes a la élite Junker, von Rundstedt se alistó en el ejército alemán en 1892. Ingresó en la Escuela de Guerra de Berlín en 1902, una institución que sólo aceptaba 160 nuevos estudiantes al año, de los cuales un 75% nunca terminaba su instrucción.

El 22 de enero de 1902 contrae matrimonio con Luise Bila von Götz (†1952), con quien tuvo un hijo, Hans Gerd von Rundstedt (1903-1948).


Primera Guerra Mundial


Durante la Primera Guerra Mundial, ascendió sucesivamente en rango hasta 1918, año en que fue ascendido a comandante.

Periodo de entreguerras

Al terminar la guerra trabaja como agregado del general Hans von Seeckt, reorganizando el Ministerio de la Guerra, el encargado de la Reichswehr. Ascendió rápidamente en el ejército de 100.000 hombres que las cláusulas del Tratado de Versalles fijaban como número máximo de soldados de la república de Weimar, siendo nombrado general en 1927 y comandante en jefe de la 3ª División de Infantería en 1932. Ese mismo año es nombrado gobernador militar de Berlín por el canciller Franz von Papen, que llegó a declarar la ley marcial y ordenó a sus tropas expulsar a los miembros del Partido Nacionalsocialista de las oficinas del gobierno estatal.

Se retira voluntariamente del ejército en Octubre de 1938, cuando Werner von Fritsch, comandante en jefe del ejército alemán (OKH), es inculpado por la Gestapo. A pesar de ello, Adolf Hitler le reintegra al servicio por sus altos méritos tras estallar la Segunda Guerra Mundial.



Segunda Guerra Mundial


Campaña de Polonia y Batalla de Francia


En 1939 le es asignado el mando del Grupo de Ejércitos Sur, durante la 1 de septiembre de 1939 en la Campaña de Polonia. Completada la invasión, apoya el plan de Erich von Manstein para la Batalla de Francia, plan que será finalmente adoptado con el nombre de Fall Gelb o Batalla de Francia.
Para la operación le son asignadas siete divisiones panzer, tres divisiones motorizadas y 35 de infantería regular.

El 14 de mayo de 1940 cruzan el Río Mosa las divisiones acorazadas dirigidas por Heinz Guderian, abriendo una enorme brecha en el frente Aliado. Von Rundstedt dudaba de la supervivencia de estas unidades sin apoyo de infantería y pidió un alto mientras enlazaban. El Führer se mostró de acuerdo y ese pequeño retraso fue suficiente para que los aliados llevaran a cabo la Operación Dinamo en Dunkerque, aunque Rundstedt renunció a arrasar completamente la cabeza de playa de Dunkerque. Posteriormente, durante los Juicios de Núremberg, testimonió que la decisión de Hitler pretendía mostrar magnanimidad con el Reino Unido, creyendo que así sería más receptivo a un tratado de paz. Esto muestra una vez más las verdaderas intenciones de paz de Hitler con respecto a Inglaterra.

Tras la exitosa Campaña en el oeste, von Rundstedt es ascendido a Mariscal de Campo el 19 de julio de 1940 y toma parte en la planificación de la Operación León Marino, el plan de invasión de Gran Bretaña. La invasión es finalmente abortada por los deseos de Hitler de llegar a un acuerdo de pazcon Gran bretaña, y von Rundstedt toma el mando de las fuerzas de ocupación para fortificar las defensas costeras en Países Bajos, Bélgica y Francia.


Rundstedt con Mussolini y Hitler.


Operación Barbarroja

Cuando despega la Operación Barbarroja dirigida contra la Unión Soviética (junio de 1941), von Rundstedt regresa al mando del Grupo de Ejércitos Sur. A su cargo se encuentran cinco divisiones panzer y 52 de infantería. Su progreso fue inicialmente lento, pero consigue tomar Kiev en septiembre, donde según fuentes alemanas se rinden 665.000 soldados soviéticos. Las fuentes rusas, por su parte, hablan de 452.000 soldados embolsados, de los cuales 150.541 escaparon antes del "cierre de tenaza".

Tras acabar con las últimas fuentes de resistencia, sigue avanzando hacia el este para atacar Kharkov y Rostov. Se opone enérgicamente a continuar el ataque durante el crudo invierno ruso y aconseja a Hitler que ordene un alto para fortificar las posiciones, pero su postura no es aceptada.
En Noviembre de ese mismo año, Rundstedt sufre un ataque al corazón. Rehúsa ser hospitalizado y continúa su avance, alcanzando Rostov el 21 de noviembre. Un contraataque ruso rechaza a los germanos y Rundstedt pide permiso para retirarse. Hitler le sustituye en el mando por Walter von Reichenau.



Frente occidental

Llamado a filas de nuevo en marzo de 1942, es asignado al Mando Occidental (OKW). Era otoño de 1943 y aún no existían fortificaciones dignas de mención en la costa francesa. Tras la asignación de Erwin Rommel como su subordinado, comienza la construcción de la línea defensiva posteriormente conocida como Muralla del Atlántico: fortificaciones permanentes que se extienden unos 2.700 km a lo largo de la costa.

Previamente al desembarco, von Rundstedt defendía que las reservas acorazadas debían mantenerse en estado operacional, de modo que pudieran acudir rápidamente hacia el sector más amenazado donde desembarcaran los aliados. Su opinión era compartida por el comandante de la fuerza acorazada Geyr von Schweppenberg. 
Las divisiones acorazadas se dispersaron y sólo dos fueron asignadas a la costa norte francesa, al oeste del Río Sena. De ellas, sólo una se encontraba en el sector de Normandía, lo que trajo desastrosas consecuencias al comenzar la invasión.
Una vez consumado el Desembarco de Normandía en Junio de 1944, Hitler lo reemplaza de nuevo del mando, esta vez en favor del general Günther von Kluge.

El 20 de julio de ese mismo año, se produce un fallido atentado contra Hitler. Ya en 1943, los conspiradores intentaron ganarse el favor de los mariscales de campo más veteranos, como von Rundstedt, algo que no llegaron a conseguir. Los acusados por el atentado contra Hitler fueron juzgados por Roland Freisler, y muchos fueron ejecutados. Precisamente, a raíz del atentado, Rundstedt aceptaría formar parte de la Corte de Honor del Ejército, junto con el propio Guderian y Wilhelm Keitel. Este órgano expulsaría de la corte militar a los oficiales sospechosos de oponerse a Hitler.

A mediados de agosto el frente de von Kluge se hundió tras la Bolsa de Falaise, llevándole al suicidio y von Rundstedt regresó al mando occidental. Reagrupó a las tropas rápidamente para oponerse a la Operación Market Garden, venciendo la batalla. Más tarde supervisó los planes de la ofensiva para reconquistar Amberes, pero fracasó con muy pocas posibilidades de éxito en lo que sería conocido como Batalla de las Ardenas. Fue relevado del mando una vez más en marzo de 1945.


Posguerra

Finalmente fue capturado por soldados de la 36ª División de Infantería de los Estados Unidos el 1 de mayo de 1945. Sufrió un nuevo ataque al corazón mientras era interrogado, tras ello fue enviado a Gran Bretaña y mantenido en cautividad. Fue acusado injustamente como criminal de guerra por los británicos. Los problemas de salud de von Rundstedt le libraron de enfrentarse a un juicio sobre el asunto.
Liberado en julio de 1948, vivió en Hannover hasta su muerte.


Sumario de carrera militar

Rangos y fechas

Fähnrich: 22 de marzo, 1892
Leutnant: 1 de enero, 1899
Oberleutnant: 1 de octubre, 1902
Hauptmann: 22 de marzo, 1909
Major: 28 de noviembre, 1914
Oberstleutnant: 1 de octubre, 1920
Oberst: 1 de febrero, 1923
Generalmajor: 1 de noviembre]], 1927
Generalleutnant: 1 de marzo, 1929
General der Infanterie: 1 de octubre, 1932
Generaloberst: 1 de marzo, 1938
Generalfeldmarschall: 19 de julio, 1940


Condecoraciones

Cruz de Hierro de Segunda (1914) y Primera (1914) Clase
Orden de la Corona Prusiana 4ª. Clase
Cruz de Caballero (1939)
Hojas de Roble (1944)
Espadas (1945)
Cruz Real de Caballero con Espadas de la Orden de Hohenzollern
Cruz Bávara al Mérito Militar de 4ª clase con Corona y Espadas
Sudetenland Medal (1938)
Cruz de Honor de Schwarzburgo 3rd. Class
Cruz de Mérito de Waldeck
Medalla de Guerra Turca
Orden de la Corona de Italia, Gran Cruz (1938)
Broche para la Cruz de Hierro de Segunda (1939) y Primera (1939) Clase
Cruz de Honor (1934)
Orden de Miguel el Bravo Rumana de 3ª (1941), 2ª (1941) y 1ª (1942) Clase