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viernes, 19 de julio de 2019

Wernher von Braun El Científico Nazi Que Nos Llevó A La Luna

Wernher von Braun El Científico Nazi Que Nos Llevó A La Luna

Wernher von Braun, uno de los ingenieros fabricantes de armas para el ejército nazi, soñaba con conquistar el espacio. Tras la guerra, Estados Unidos lo reclutó para trabajar en la tecnología que llevó a la humanidad a la Luna en 1969.




La historia oficial nos cuenta que el 30 de abril de 1945 Adolf Hitler se disparó en la cabeza en su búnker de Berlín. Este suceso desencadenó el fin de la guerra en Europa el 7 de mayo.

Desde que los ejércitos de las fuerzas aliadas desembarcaron primero en Sicilia, el 9 de julio de 1943, y luego el 6 de junio de 1944, en las costas del norte de Francia, se empezó a redactar una larga lista de órdenes de captura en contra de los benefactores del régimen nazi. Algunos de ellos, oficiales de alto rango y prominentes empresarios alemanes, fueron juzgados y condenados en los juicios de Núremberg, entre 1945 y 1946. Sin embargo, había otros personajes que, por razones militares y económicas, eran más valiosos en suelo estadounidense que en alguna cárcel.

Terminada la guerra, empezaba otro conflicto ideológico y político entre las dos potencias nacientes: Estados Unidos y la Unión Soviética. Para ninguno de los dos bandos era desconocido que los alemanes habían logrado avances sobresalientes en tecnologías militares, como la propulsión y la cohetería. Muestras de ello fueron el Messerschmitt 262 (llamado también, la golondrina), el primer avión de combate del mundo que utilizaba motores a reacción (contrario a los aviones de hélice característicos de este período), y los Vergeltungswaffe 2 (o cohetes V2), los primeros misiles balísticos de largo alcance.

La misión era clara en el papel: aparte de capturar a los "criminales de guerra" como Josef Mengele o Adolf Eichmann para llevarlos ante la "justicia", era necesario encontrar a las mentes de las armas secretas de guerra alemanas para hacerse con sus servicios.

Después de varias iniciativas y misiones de inteligencia, en noviembre de 1945 el presidente estadounidense Harry Truman autorizó la versión final de la Operación Paperclip (sujetapapeles), un programa secreto llevado a cabo por la Agencia de Inteligencia de Objetivos Conjuntos (JIOA, por sus siglas en inglés), que se proponía encontrar a científicos alemanes, limpiar su historial y expatriarlos hacia Estados Unidos.

Una de las fuentes de información era un documento que cayó en manos aliadas denominado la lista Osenberg, redactada en 1943 por los nazis para identificar a científicos e ingenieros alemanes que pudieran contribuir a la guerra. Cuando la lista llegó a manos del mayor Robert Staver, oficial de inteligencia y jefe de la División de Propulsión del Ejército estadounidense, se marcó como objetivo prioritario a Wernher von Braun, el ingeniero a cargo de la fabricación de los cohetes V2.



Desde niño, los libros de ciencia y ciencia ficción despertaron su curiosidad por los cohetes y los viajes al espacio. A principios de la década de 1930, von Braun pudo mostrarles a algunos oficiales del Ejército alemán sus prototipos de cohetes.

Impresionados, le ofrecieron trabajar para ellos en secreto, a cambio de patrocinar sus estudios universitarios. Así logró doctorarse en física e ingeniería aeroespacial. A continuación, von Braun se alistó en el Ejército para continuar su trabajo como ingeniero de cohetes, un trabajo que en aquella época de crisis solamente podía ser financiado por el gobierno. Meses después, Hitler subió al poder y las tornas cambiarían para el ingeniero. En vez de construir cohetes para ir al espacio, debería construirlos para atacar a los enemigos de Alemania.

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, el alto mando del Ejército alemán le dio la tarea a von Braun de fabricar un cohete para atacar objetivos militares desde grandes distancias. Para esta misión secreta, el ingeniero y su equipo fueron destinados a una instalación militar subterránea en la isla de Peenemünde, ubicada al norte del país, a orillas del mar Báltico.

Después de años de trabajo, el resultado dejó fascinado al mismísimo Hitler. Denominado comúnmente V2, era un misil balístico de 15 metros de longitud y 15 toneladas de peso, una de ellas dedicada solo a material explosivo. Se calculaba que tenía un alcance de 300 kilómetros y una precisión sobresaliente para la época. Se calcula que alrededor de mil cohetes V2 surcaron los cielos europeos y dejaron al menos unas 20.000 víctimas mortales en Inglaterra y Bélgica.

El desarrollo del primer misil balístico de largo alcance del mundo era una razón suficiente para que Wernher von Braun fuera una prioridad para la inteligencia militar norteamericana. Con la proximidad del Ejército rojo a finales de 1944, Wernher von Braun y sus científicos de confianza se mudaron de Peenemünde para evitar ser capturados por los soviéticos. A principios de 1945 después del fracaso de la contraofensiva de las Ardenas, en los bosques de Bélgica, era evidente que la guerra estaba perdida y muchos científicos alemanes comenzaron a buscar opciones para mejorar su futuro. Un día después del suicidio de Hitler, von Braun y su grupo de colaboradores se contactaron con los soldados estadounidenses y se entregaron.



Como parte de la Operación Paperclip, alrededor de mil científicos alemanes fueron llevados a trabajar a Estados Unidos en diferentes proyectos (como el proyecto Manhattan, que dio origen a la bomba atómica que terminó la guerra en el Pacífico), incluidos Wernher von Braun y un grupo de alrededor de 150 de sus colaboradores directos. A pesar de su afiliación a las SS (Schutzstaffel) desde 1937, el Ejército estadounidense se encargó de encontrar y limpiar su historial para que pudiera emigrar sin complicaciones legales a Estados Unidos.

Era mejor tener en las filas del Ejército estadounidense a un genio nazi que fabricaba cohetes que condenarlo a prisión. Los rusos también tenían al ingeniero en su lista, y aunque se lo ganaron los estadounidenses, se calcula que el Ejército ruso logró hacer prisioneros al menos a 2.000 científicos y técnicos alemanes que puso al servicio del comunismo durante la Guerra Fría entre ellos a Helmut Gröttrup colaborador de Von Braun y quien diseño el Cohete R-1 para los rusos que fue de gran contribución al desarrollo del programa espacial soviético.

Von Braun fue trasladado por un tiempo a Nuevo México, hasta que finalmente se le destinó designado a Huntsville, Alabama, para trabajar directamente con el Ejército, y después, con la recién creada Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).

Era el inicio de su sueño. Al principio, los esfuerzos de von Braun por desarrollar un cohete que viajara al espacio no fueron bien canalizados por las autoridades administrativas del país. Sin embargo, un detonante llegó el 4 de octubre de 1957, cuando toda la nación veía por televisión cómo los rusos habían ubicado el primer satélite artificial en la órbita terrestre: el Sputnik 1. El país estaba indignado, y se indignó aun más cuando dos meses después, el 6 de diciembre, el cohete Vanguard explotaba en la plataforma de lanzamiento sin lograr poner en órbita el primer satélite estadounidense. Después, el 31 de enero de 1958, un cohete de von Braun transportó satisfactoriamente hasta la órbita terrestre al Explorer 1, el primer satélite artificial estadounidense. Huntsville lo celebró en grande, y el alemán era el hombre del momento. Incluso, ocupó la portada de la revista “Time” del 17 de febrero con el título Missileman (El hombre de los misiles).

El sueño de Wernher von Braun iba más allá, y después de fabricar cohetes con aplicaciones militares, su meta era construirlos para llevar personas al espacio. Sin embargo, la política del presidente Dwight Eisenhower se limitaba al transporte y posicionamiento de satélites y otros instrumentos en el espacio, no al transporte humano. Nuevamente, los rusos le dieron un empujón a las ilusiones de von Braun, cuando el cosmonauta ruso Yuri Gagarin orbitó por cerca de dos horas la Tierra a bordo de la nave Vostok 1. Los rusos no solo habían sido los primeros en enviar un objeto a la órbita terrestre, sino en enviar a un hombre y traerlo de regreso a la Tierra.

Wernher von Braun encontró la carta perfecta para justificar sus ambiciones de llevar a un hombre al espacio a bordo de uno de sus cohetes: el miedo. En una intervención ante el Congreso argumentó que los rusos tenían la intención no solo de conquistar el planeta, sino también el espacio que lo rodea.



En mayo de 1961, el presidente John Kennedy en una famosa alocución dijo: “Creo que esta nación debería comprometerse a lograr el objetivo, antes de que termine esta década, de llevar un hombre a la Luna y regresarlo a salvo a la Tierra”. Solo había un hombre capaz de llevar a una persona hasta donde nadie había llegado, y ese era Wernher von Braun. Veinte años después de construirle cohetes a Hitler, von Braun y su equipo volvieron a hacer lo que sabían hacer. Cuando en septiembre de 1962 Kennedy visitó al científico alemán, conoció los planos de un gigantesco cohete: de tres fases denominado Saturno V. El presidente abandonó el lugar seguro de que antes del final de la década vería a un astronauta pisando el suelo lunar.

Puede uno imaginar que el día más importante de la vida de von Braun fue el 16 de julio de 1969. El día en que esperaba materializar todos sus sueños de niño, y todos sus esfuerzos como ingeniero. Ese día, Cerca de un millón de personas en las afueras del Centro Espacial Kennedy, en Florida, y muchas más alrededor del mundo a través de sus televisores, observaban como en el complejo de lanzamiento 39 se ubicaba el titánico Saturno V, cuya misión era sacar a los tres astronautas del Apolo 11 de la Tierra y llevarlos más allá de la órbita terrestre. Aquella mañana, el científico alemán estaba tranquilo y sonriente. A la 1:32 p.m. el intercomunicador del centro espacial señalaba: “10, 9, arranque de la secuencia de encendido, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0. Todos los motores en marcha. Despegue, tenemos despegue, 32 minutos pasada la hora, despega el Apolo 11”.



El potente cohete ingeniado por un antiguo oficial nazi se separaba del suelo y consumía su combustible para acelerar el Apolo 11 a más de 11.000 metros por segundo con dirección al cielo, ese que von Braun había apreciado con fascinación desde niño. Cuatro días después, el 20 de julio, el mundo presenció el primer alunizaje.

Aunque el gobierno norteamericano no continuó su programa espacial como el ingeniero alemán lo proyectaba, enviando astronautas a Marte y a Titán una de las lunas de Saturno, no es descabellado decir que si hace cincuenta años llegamos a la Luna fue porque un hombre trabajó para ello toda su vida. El 16 de julio de 1969, el cohete de Wernher von Braun convirtió la ficción en realidad y nos puso a imaginar la conquista de otros mundos.

jueves, 6 de junio de 2019

El lado más oscuro del Día D

El lado más oscuro del Día D

Las violaciones a las mujeres francesas



Violaciones en grupo de mujeres francesas, sexo en lugares públicos ante los niños… Algunos de los soldados norteamericanos que participaron en el desembarco estaban convencidos de que las francesas eran chicas fáciles. El alto mando estadounidense les había vendido el Día D como una aventura erótica. Casi la mitad de los acusados por violación fueron ahorcados en público por las autoridades militares norteamericanas. De ellos, la mayoría eran negros.

Los medios de comunicación franceses llevan semanas preparando el 75º aniversario del desembarco en Normandía, del inicio del fin del dominio nazi sobre territorio europeo. Las televisiones, los periódicos, los semanarios o las radios compiten en proporcionar los detalles históricos más interesantes, en encontrar los ángulos más originales o menos conocidos. Pero la mayoría de ellos han vuelto a silenciar uno de los capítulos más horrendos protagonizados por una minoría de los liberadores norteamericanos: la violación de cientos de mujeres francesas, algunas, menores de edad.

Durante décadas, Estados Unidos y Francia han cerrado los ojos ante unos hechos que han marcado y seguirán haciéndolo a las familias de las víctimas, que deben hacer esfuerzos para comprender que los criminales que atacaron a sus madres, novias o primas eran sólo una pequeña parte de los cientos de miles de G.I. (soldados) que tomaron parte en la guerra contra Hitler en Francia y el resto de Europa.

Para esas mujeres y sus familias, El día más largo no es el título de una de las películas que recrean las gestas de los soldados de Eisenhower, sino la jornada que ha marcado sus vidas desde entonces. De junio de 1944 a junio de 1945, los tribunales militares norteamericanos instalados en territorio francés juzgaron a 139 soldados por este delito. De ellos, 68 fueron condenados a cadena perpetua y 22 a pena de muerte. La cifra puede parecer pequeña, pero son recuentos oficiales y no recogen más que el período de un año. Por supuesto, los historiadores añaden que muchas otras víctimas nunca presentaron una denuncia.

Si la historia negra de los soldados Ryan ha empezado a conocerse hace poco es gracias a dos historiadores norteamericanos, Robert Lilly y Mary-Louise Roberts que, cada uno por su lado, han escrito los libros que muchos no han querido ni querrán leer, tanto en su país, como en Francia. Las pocas informaciones que se han publicado estos días sobre estos hechos están sacadas de sus obras: La face caché de los GI’s. Les viols commis par des soldats americains en France, en Angletere et en Allemage, pendant la Second Guerre Mondial, publicada por el sociólogo y criminólogo Lilly en 2003, en Francia, y What soldiers do: Sex and the American G.I. in World War Two France, 1944-1946, la obra de la historiadora Roberts, publicada en 2013.

“Francia, un gran burdel, mujeres fáciles”



Para esta profesora de la Universidad de Wisconsin, existieron violaciones en todas las ciudades donde los soldados norteamericanos estaban estacionados: Reims, Cherburgo, Brest, Le Havre, Caen… El primer crimen sexual contabilizado tiene lugar sólo dos meses después del Desembarco. Como explica Lilly, los protagonistas de las violaciones no eran combatientes de primera línea, sino miembros de unidades de apoyo logístico. La explicación parece simple: los soldados que no participaban directamente en los combates tenían más tiempo libre y estaban sujetos a una menor disciplina una vez la jornada de trabajo había concluido.

Que Estados Unidos haya pasado por alto este macabro capítulo de su historia militar no puede sorprender a nadie. El softpower de Washington, con el arma de Hollywood a la cabeza, ha utilizado la II Guerra Mundial en aras del culto patriótico. La buena guerra, en comparación a la menos gloriosa contienda de Corea o a la humillante derrota de Vietnam, ha sido explicada y explotada desde el punto de vista norteamericano para consumo interno y propaganda hacia el exterior. Las hazañas bélicas de los violadores, contrabandistas, estafadores o traficantes de droga de la US Army no tenían cabida en los guiones cinematográficos, en las tramas de las novelas y, ni siquiera, en los libros de historia.

El verdugo de Texas, especialista en soga

Lilly y Roberts explican los clichés que el imaginario norteamericano había impregnado en los cerebros de sus combatientes. Francia era presentada en la revista militar Stars and Stripes (Barras y Estrellas) como una gran casa de putas, un país erotizado y cuyas mujeres eran “bellas, acogedoras y demostrativas”. Unos estereotipos que se habían generado ya entre los veteranos de la Guerra del 14-18, cuyas exageradas aventuras eróticas en Francia fueron pasando de generación en generación.

Sin duda, los norteamericanos que atravesaban los pueblos y ciudades francesas no estaban acostumbrados a recibir besos y abrazos de las mujeres que veían en ellos a sus liberadores. Basta observar la actitud de los soldados en los documentos de la época. Los historiadores señalan que, en su mayoría, el contingente militar estaba compuesto por soldados que, en palabras de Lilly, no eran “la crême de la crême”. En la mente de los violadores de guerra en Francia no se trataba de humillar a las mujeres de un enemigo ni de castigar a un pueblo resistente al invasor. La violación era, más bien, una recompensa.

Entre los soldados juzgados y los condenados a la horca por violación, una mayoría eran negros. Lilly escribe también que el racismo imperante entonces en Estados Unidos se reflejaba en las decisiones de los tribunales militares. Por el mismo delito, un soldado negro siempre era condenado con más dureza. Además, cuando la denunciante acusaba a un blanco, normalmente la investigación era más rigurosa.

Entre 1944 y 1945, 29 soldados fueron ejecutados en público por delito de violación. 25 eran negros. Mary-Louise Roberts señala que como en Francia sólo se utilizaba el sistema de la guillotina, el ejército USA hizo venir a un verdugo de Texas, especialista en ahorcamiento. El ejército funcionaba, según la profesora, como una extensión del sistema de segregación en vigor en los estados sudistas. Fue el propio General Eisenhower quien ordenó que las ejecuciones fueran públicas, en el lugar de los hechos y con la asistencia de las víctimas, sus familiares y vecinos. Buscaba así calmar la onda de protestas que empezaron a inundar la prensa de la época. Una mancha que no podía permitir que se extendiera a todos los miembros de la llamada “greatest generation”.

“Franceses cornudos y cobardes”



Francia tampoco tenía mucho interés en airear los crímenes algunos de sus salvadores. De Gaulle, privado de protagonismo en el Día D, y sus aliados comunistas, más tarde, prefirieron dedicarse a reescribir la historia juntos y a inventar un pueblo resistente que combatió al lado de sus liberadores. En el Día D sólo tomaron parte unas decenas de franceses. En Francia no es tampoco agradable recordar los estereotipos que los soldados estadounidenses tenían sobre los varones franceses: cornudos, afeminados, nerviosos, irritables, cobardes, incapaces de defender su tierra y controlar a sus mujeres

La Libération echó el velo sobre este capítulo de la historia y sobre otro también doloroso. El bombardeo amigo, las bombas arrojadas por los aliados para debilitar las defensas nazis que provocaron la muerte a 60.000 personas entre 1940 y 1944. Caen, Le Havre, Billancourt, Saint-Etienne, Brest o Royan sorprenden al visitante por tener barrios enteros cuya arquitectura difiere completamente del resto de la ciudad. Es la reconstrucción que oculta las cicatrices de una táctica militar de una época en la que la vida de los civiles extranjeros tenía poca consideración.

Muchas familias francesas no participan de los festejos de estos días; no encuentran ninguna gracia a la pleitesía reservada por los medios de comunicación a la Reina de Inglaterra, al presidente norteamericano de turno o a otros representantes de países que participaron en el Desembarco de Normandía. Para ellos, para las familiares de las víctimas, nunca sirvió de nada celebrar la liberación de un cadáver.


martes, 12 de noviembre de 2013

El Mítico Willys MB

El Mítico Willys MB

El Legendario General Patton en un Willys

El Jeep es un automóvil todoterreno, no basado en vehículo comercial alguno, con tracción a las cuatro ruedas (desconectable), adoptado en 1941 por el Ejército de Estados Unidos. Fue desarrollado a partir de 1940 siguiendo requerimientos militares de un tractor multifuncional con un peso inferior a 1.000 kilos y velocidad superior a 80 km/h destinado a labores de transporte, enlace y exploración por carretera y campo a través.
Si bien fue la pequeña compañía Bantam de Pennsylvania la que desarrolló el primer prototipo, el Ejercitó animó a Ford y Willys Overland a presentar los suyos sobre la base del Bantam. El prototipo de Bantam era el de menos coste, mientras que el de Willys era el más potente, y el de Ford el que mayor comodidad de conducción presentaba (palanca de cambios, asientos etc.). En un polémico concurso con intereses comerciales de por medio finalmente se encargó a estas dos últimas la producción del vehículo, aunando lo mejor de cada prototipo, aduciendo su mayor capacidad de producción.

Todos ellos diferían en pequeños detalles siendo el más conocido el Willys por su característica calandra con los faros integrados y capot plano. El modelo final contaba con parabrisas abatible, capacidad (en principio) para cinco ocupantes, carecía de puertas, era descubierto, aunque disponía de una capota y de cintas de seguridad en la zona de las puertas.
Gracias a su agilidad, versatilidad, tracción en terreno embarrado, pantanoso, o helado, robustez y resistencia a las peores condiciones climatológicas, tuvo múltiples utilidades. Sirvió como ambulancia, como coche de mando y exploración con una ametralladora Browning en su caja trasera, como soporte de lanzacohetes y morteros, como camión de bomberos en portaaviones, como remolcador de piezas de artillería, vehículo de control aéreo en aeródromos, vehículo base para tropas paracaidistas, portando cable telefónico, con seis ruedas para patrullaje de la Guardia Costera etc. Además, en el teatro de operaciones de Birmania fue adaptado como locomotora, y el SAS británico lo utilizó en sustitución de sus iniciales camiones en el norte de África y posteriormente en Francia como vehículo de asalto para atacar bases y convoyes armándolo con ametralladoras antiaéreas. Posteriormente, en 1942 se produjo una versión anfibia. Si bien, de menos éxito que su hermano mayor, fue bastante útil para los soviéticos.

De acuerdo con la ley de préstamo y arriendo fue suministrado en grandes cantidades a Gran Bretaña (debutando en la campaña del Norte de África con excelentes resultados) y la Unión Soviética, contribuyendo sobremanera a la motorización del Ejército rojo, donde también la GAZ hizo su propia versión.
Sus prestaciones eran superiores a su homólogo alemán el Kubelwagen (basado en el Volkswagen Escarabajo 'Käfer').
Al parecer su nombre es una derivación de las siglas en inglés de 'General Purpose' GP (propósitos generales) que era la especificación militar del vehículo. De "yipi", quedó en 'Jeep'. No obstante, también hay versiones que no tienen porqué ser contradictorias sino complementarias de que su denominación procede de "Eugene the Jeep", un personaje de Popeye, en concreto una mascota de Olivia con poderes fantásticos.

El Jeep, no sólo es reconocido como la mayor contribución de EE.UU. a la guerra  según el General Marshall , sino que abrió la puerta a una nueva generación de vehículos todo terreno con múltiples usos comerciales tras la II Guerra Mundial, como son toda la serie de Willys CJ (Civilian Jeep) ya fabricados para uso civil a diferencia del MB o el GPW que se fabricó únicamente para su ayuda en la guerra.
Después de la II Guerra Mundial el MB fue sustituido por el Willys M38. En Francia, Hotchkiss construyó bajo licencia Willys el modelo Hotchkiss M201, que muchas personas confunden equivocadamente con el MB o el GPW. 

Willys con tres tripulantes.


Especificaciones :

Fabricante Willys, Ford

Período 1941-1945

Configuración Motor delantero longitudinal, tracción a las cuatro ruedas

Largo / ancho / alto / batalla 3330 / 1575 / 1830 / 2030 mm

Peso 1.040 kg

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Batalla de las Ardenas

Batalla de las Ardenas


Mapa Ofensiva Alemana.


La Batalla de las Ardenas (en alemán "Offensive von Rundstedt", en inglés "Battle of the Bulge"), fueron operaciones militares desarrolladas en las Ardenas, Bélgica, durante el invierno de 1944-1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

La campaña aliada y contraataque del eje

Tras la derrota sufrida por los ejércitos aliados en Arnhem  (Holanda), el avance efectuado tras la batalla de Normandía se detuvo, con lo que el frente europeo se estabilizó. Este hecho proporcionó al Eje un respiro que les permitió reorganizar y rearmar a sus fuerzas. Sin embargo, la intención de Adolf Hitler iba más allá de las medidas meramente defensivas y de contención y en su mente se empezó a forjar la idea de recuperar la iniciativa y lanzar una potente contraofensiva y poder concentrar toda su fuerza en detener la ofensiva soviética en el Este.

El plan de Hitler estaba basado en cierta manera en el plan que destruyó los ejércitos franceses y aisló a los británicos obligándoles a abandonar el continente en 1940. El punto principal del ataque, el mismo: el bosque de las Ardenas. El objetivo a conquistar por las fuerzas que partirían de las Ardenas era la ciudad portuaria de Amberes. Con ello se conseguiría aislar y embolsar a los británicos en el Norte, lo que les haría cuestionarse su continuidad en la guerra. Reunió 500.000 nuevos soldados y reequipó sus divisiones blindadas con nuevos tanques Panther y Tiger.


Soldados aliados en actitud defensiva durante la batalla.


La batalla

Al mando estaría el veterano mariscal de campo Walther Model, que tendría a su cargo al 7º Ejército y al 15º Ejército , fuertemente desgastados en la batalla de Normandía, los cuales guardarían los flancos limitándose a una función de contención, el 5º Ejército Acorazado (Panzerarmee) a las órdenes del General der Panzertruppen (general de tropas blindadas) Hasso von Manteuffel y el 6º Ejército Acorazado, al mando del general de las SS Josef "Sepp" Dietrich quebrarían el frente.

En la fecha elegida, el 16 de diciembre de 1944, la punta de lanza del ataque, el 5º Ejército Panzer, arrolló a las tropas estadounidenses que defendían las Ardenas, capturando 7.000 prisioneros en un solo día. Prácticamente nadie en el mando aliado esperaba una ofensiva alemana en ese momento de la guerra, en el que Alemania estaba en retirada. Además era un día en el que hacía un tiempo pésimo y en el que la superioridad aérea aliada, por tanto, no fue decisiva, puesto que la gran mayoría de sus aparatos se quedaron en tierra.

La ofensiva obtuvo un gran éxito inicial. Sin embargo, los aliados reaccionaron y trataron de contener el avance alemán. A los alemanes se les sumó posteriormente la dificultad de que, a los pocos días, la niebla se levantó coincidiendo con que a las divisiones acorazadas de von Manteuffel se les estaba agotando el combustible, lo que les convirtió en blanco fácil para los cazabombarderos aliados cuando estaban a menos de 100 kilómetros de Amberes.

En ese momento, Hitler autorizó un repliegue lento mientras seguían combatiendo. Model era un maestro a la hora de seguir luchando mientras sus tropas se retiraban, y prueba de ello es que los aliados perdieron durante dicha retirada más tropas de las que perdieron durante el resto de la contienda en Francia.

Desenlace

El resultado de la batalla se podría interpretar como un empate. Ambas fuerzas tuvieron unas pérdidas similares (unos 80.000 hombres por cada bando entre heridos, muertos y prisioneros, y aproximadamente 700 carros de combate). Sin embargo, para Alemania fue un golpe terrible haber perdido la batalla, porque se aceleró su derrota en el Frente Occidental, y porque se invirtieron en la ofensiva muchos de los escasos recursos de los que disponía Alemania al final de la guerra, inversión que acabó siendo en vano.


Lugar Región de las Ardenas Bélgica y Luxemburgo.

Fecha 16 de diciembre de 1944 - 25 de enero de 1945.

Resultado Decisiva victoria aliada.

Consecuencias Aceleración de la derrota alemana en el Frente Occidental.

Grandes pérdidas humanas para ambos bandos.